Primer Premio – El camino de los libros por Dana Pérez Labajos

 “El joven peregrino, exhausto por la larga caminata recorrida, ansiaba más que nada llegar a la cima del deshabitado monte, y poder al fin tener entre sus manos el libro del que tanto solían hablar las cuentistas del pueblo. Ese libro del cual podría obtener las respuestas a todas las preguntas posibles, habidas y por haber. Para un peregrino del montón, como se presenta en este caso, estar en posesión de tal sabiduría supondría una gran hazaña imposible de pasar desapercibida, pero claro está, nadie creía capaz a alguien de la clase obrera de reunir el suficiente valor para enfrentarse a los peligros del Lochnagar. Un corto haz de luz al final de lo que podría pasar por un laberinto de árboles, plantas y enredaderas, desenterró las esperanzas del peregrino, que ya había dado todo por perdido. Al final del interminable pasillo, un claro. En el centro, lo que había estado buscando con tanto deseo…”

María cerró somnolienta el viejo libro que había encontrado en el desván, entre cajas y cajas de trastos guardados durante décadas, y cayó en un intranquilo sueño, con miles de preguntas rondándole la cabeza, ¿acaso la leyenda escondía algo de verdad? Sus sospechas sobre la existencia de un tratado que resolviese cualquier tipo de duda crecían a medida que avanzaba la noche, pero la curiosidad era mayor. Tampoco perdía mucho yendo al monte y comprobándolo por su cuenta. Aunque caminar sola en la oscuridad, rodeada de plantas y criaturas espeluznantes no parecía una muy buena idea, valía la pena, o eso quería pensar.

Monte Lochnagar, Escocia, 4 grados. Al frente, árboles, arbustos, plantas secas. Silencio. Ni siquiera se escucha a los pájaros piar, como es habitual en la naturaleza. No hay rastro de vida, al contrario que en la leyenda, en la que el peregrino caminaba a través de un bosque lleno de animales, no muy amigables, pero al fin de al cabo animales. Con una mochila en mano, y los nervios a flor de piel, María se adentró en la oscuridad, deseosa de demostrar la leyenda y poder obtener alguna respuesta coherente.

Las hojas crujen bajo los lentos pasos de la niña, las ramas forman extrañas figuras por los alrededores y se escuchan ruidos acercándose a medida que María se abre paso entre el ramaje. Una sombra. Un murmullo. Logra llegar hasta al primer desvío del camino sin problema, y continúa siguiendo las indicaciones del peregrino de la leyenda hasta que un sollozo ahogado detiene su marcha. Sin estar segura de si su decisión es la más inteligente, agudiza el oído y trata de seguir los suaves sollozos del extraño que se intensifican con cada paso.

Un claro se abrió ante sus ojos, y en él, un hombre de mediana edad vagaba en círculos con la mirada perdida, dejando un rastro de papeles amarillentos tras él. Este, parecía no reparar en la presencia de la niña, y seguía recorriendo el claro dejando ver un ápice de desmesura. María no tardó en darse cuenta de que las hojas que dejaba caer el individuo despreocupadamente coincidían con las del famoso libro de la leyenda, logrando ver antes sus ojos, el verdadero final de esta.

“El peregrino, consumido por la información del tratado y el deseo de impresionar al pueblo con su sabiduría, cayó lentamente en la locura. Sus preguntas seguían sin ser resueltas, y todo el esfuerzo empleado había sido en vano, pues ya era demasiado tarde para darse cuenta de que el célebre libro que contenía respuestas para cualquier cuestión y del que todos hablaban con ilusión, no existía. Entre confusión e ira, el peregrino fue arrancando una por una, cada página de este, formando así, el camino de los libros. Un camino que, claro está, no conduce a ningún sitio.”

Segundo Premio – La loca del tercero por Carmela Guerrero Rodríguez

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