Queremos compartir con vosotros la importancia que tiene para vuestros hijos e hijas un momento muy especial del día: el rato de patio. Aunque a veces pueda parecer solo un tiempo de juego o descanso, en realidad es mucho más que eso. El patio es un espacio de libertad, descubrimiento y alegría donde los niños y niñas crecen de muchas formas.
Al aire libre, los pequeños se sienten libres para correr, saltar, explorar y expresarse con todo su cuerpo. A través del movimiento fortalecen su coordinación, su equilibrio y su autonomía. Pero también recargan energía, respiran aire fresco y conectan con la naturaleza, algo que les ayuda a sentirse tranquilos y felices.
El patio es además un lugar donde aprenden a convivir. Allí comparten juegos, negocian turnos, se ayudan entre ellos y resuelven pequeños conflictos con la guía de sus educadores. En cada interacción aprenden empatía, respeto y trabajo en equipo, habilidades que son la base de una buena convivencia y de un crecimiento emocional saludable.
Y no podemos olvidar la imaginación, que se despierta con fuerza en este espacio. Un palo puede ser una varita mágica, una bellota se convierte en un tesoro o una hoja en un billete de viaje hacia un mundo inventado. En el patio, el juego libre da alas a la creatividad y permite que cada niño sea protagonista de sus propias aventuras.
Por todo ello, valoramos el momento del patio como un tiempo esencial en el día a día de la escuela infantil. Es un espacio donde se aprende jugando, donde se fortalecen vínculos y donde los niños y niñas son, sencillamente, felices.










