Hay proyectos que comienzan con un documento, un calendario y una serie de objetivos. Pero hay otros que, poco a poco, se convierten en algo más: una manera de encontrarnos, de hacernos preguntas y de descubrir que, cuando compartimos nuestras miradas, también ampliamos nuestras posibilidades de transformar la educación.

Del 19 al 21 de octubre de 2026, GSD Las Artes ha sido el escenario del tercer encuentro internacional de nuestro proyecto Erasmus+ KA220, una iniciativa europea que reúne a profesionales de la educación infantil de distintos paÃses con un propósito común: avanzar hacia escuelas más inclusivas, humanas y capaces de reconocer el valor de cada niño y cada niña.Â
Durante tres jornadas hemos compartido experiencias, conocimientos, inquietudes y avances con nuestros socios europeos: ULNA, de Noruega; Vrtec Galjevica, de Eslovenia; y las Escuelas Infantiles de la Fundación Montemadrid, de Madrid.

Tres realidades educativas diferentes, con sus propias culturas, experiencias y maneras de hacer, que se encuentran alrededor de una misma convicción: la inclusión no deberÃa ser una excepción dentro de la escuela, sino la forma natural de entender la educación.
Un camino que comenzó en noviembre de 2025:
Nuestro proyecto, titulado Creación de un modelo inclusivo de educación y atención a la primera infancia, comenzó el 16 de noviembre de 2025 y se desarrollará durante 30 meses, hasta el 15 de mayo de 2028, dentro del programa Erasmus+, con el Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE) como agencia nacional.Â
A lo largo de este recorrido están previstos cinco encuentros internacionales. Cada uno representa una oportunidad para compartir el trabajo desarrollado, escuchar las aportaciones de los demás socios, revisar nuestras decisiones y acordar los siguientes pasos.
El encuentro celebrado en GSD Las Artes ha sido el tercero de esos cinco momentos de trabajo compartido.
Desde el inicio comprendimos que elaborar un manual sobre escuelas inclusivas no podÃa consistir únicamente en reunir teorÃas, metodologÃas o recomendaciones. Necesitábamos construir un documento útil, conectado con la realidad de las aulas y capaz de acompañar a quienes educan cada dÃa.
Porque una escuela inclusiva no se construye solamente con buenas intenciones. Se construye en las relaciones, en las decisiones cotidianas, en la organización de los espacios, en la manera de escuchar a las familias y, sobre todo, en cómo miramos y acompañamos a la infancia.
Un manual para pensar, actuar y seguir aprendiendo:
El objetivo principal del proyecto es desarrollar un Manual Integral de Educación y Atención Inclusivas a la Primera Infancia (ECEC) que reúna estrategias, experiencias y buenas prácticas para favorecer una educación de calidad que responda a la diversidad.
Su planteamiento contempla diferentes dimensiones que deben avanzar de manera coordinada: la atención directa a los niños y niñas, la formación de los profesionales, la participación activa de las familias y la evaluación continua de las prácticas educativas.
Queremos que el manual ayude a los equipos a comprender mejor las necesidades de la infancia, a revisar sus formas de intervenir y a crear entornos en los que cada persona pueda sentirse reconocida, segura y partÃcipe.
También queremos que sea una herramienta viva, capaz de abrir conversaciones, despertar preguntas y generar cambios reales.
Por eso, el proyecto incorpora actividades formativas, talleres, propuestas de colaboración con las familias y herramientas de evaluación que permitan comprobar qué funciona, qué debemos mejorar y cómo podemos seguir avanzando.
No se trata de llegar a una escuela perfecta, sino de aprender a construir, cada dÃa, una escuela más consciente, acogedora e inclusiva.
La aportación de GSD Las Artes: la Arquitectura del Docente Inclusivo.Â
Desde GSD Las Artes participamos especialmente en el paquete de trabajo WP3, dedicado a la formación de educadores y al desarrollo de capacidades profesionales.
Nuestra contribución se está materializando en una propuesta formativa a la que hemos dado un nombre lleno de significado: La Arquitectura del Docente Inclusivo.Â
La idea nace de una pregunta que nos acompaña desde el comienzo: ¿qué necesita una persona que educa para construir una práctica verdaderamente inclusiva?.
Nuestra respuesta parte de una mirada holÃstica del ser humano. Entendemos que educar no consiste únicamente en aplicar estrategias o transmitir conocimientos. También implica comprender cómo nos relacionamos, cómo nos sentimos, cómo respondemos a las necesidades de los demás y cómo nos cuidamos para poder cuidar mejor. Asà surgió la metáfora de la arquitectura.
Del mismo modo que un edificio necesita una estructura que lo sostenga, la práctica educativa inclusiva necesita fundamentos sólidos, conexiones y espacios donde todas las personas puedan encontrar su lugar.
Nuestra formación propone un recorrido a través de cinco pilares interconectados que invitan a revisar la mirada, las relaciones, el bienestar docente, la comprensión de los contextos y la capacidad de transformar la práctica educativa.
No queremos adelantar todavÃa todos sus contenidos, porque seguimos trabajando en su desarrollo y mejora. Pero sà podemos compartir la intención que los une: ayudar a los educadores a tomar conciencia de su propia práctica, reconocer sus fortalezas, cuestionar aquello que puede limitar la participación y descubrir nuevas posibilidades de acompañamiento.
Y hacerlo desde un lugar importante: la calma, la reflexión, el respeto y la confianza en que una educación inclusiva es posible.
Tres jornadas para compartir lo construido y seguir imaginando:
1º. El primer dÃa del encuentro estuvo dedicado a dar la bienvenida a nuestros socios europeos y presentarles GSD Las Artes, nuestro proyecto educativo y los espacios en los que desarrollamos nuestra labor.Â

Fue una oportunidad para conocernos mejor y mostrar cómo entendemos la educación desde nuestro centro.
A continuación, cada organización compartió los avances realizados en los distintos paquetes de trabajo del proyecto. Escuchamos propuestas, revisamos materiales, intercambiamos impresiones y fuimos identificando las próximas tareas.
Estos momentos de trabajo son esenciales, porque permiten que las diferentes partes del proyecto no avancen como piezas aisladas, sino como elementos de una misma construcción.
Del proyecto escrito a la experiencia compartida.
2º. La segunda jornada tuvo un significado especialmente emotivo para nuestro equipo.Â
Comenzamos con una visita a la Escuela Infantil de GSD Las Artes, acercando a nuestros socios a la realidad cotidiana de la educación de los más pequeños.
Después invitamos a participar al alumnado de primero y segundo curso del Ciclo Formativo de Grado Superior de Educación Infantil.

Su presencia aportó algo especialmente valioso: el encuentro entre profesionales con una amplia trayectoria y jóvenes que están comenzando a construir su identidad como futuras educadoras.
En primer lugar, realizamos una simulación de nuestra formación online. Los participantes pudieron conocer la plataforma, descubrir al equipo que está detrás de la propuesta y realizar un primer recorrido por los cinco pilares de la Arquitectura del Docente Inclusivo.
Fue una pequeña muestra del trabajo que estamos preparando con tanta dedicación, ilusión y cariño.
Después llegó uno de los momentos más especiales de estas jornadas. Propusimos una dinámica cooperativa en la que alumnado y profesionales de los diferentes centros debÃan construir, de forma simbólica, una escuela inclusiva.
Cada equipo recibió un reto vinculado a uno de los pilares de la formación. A partir de materiales sencillos, tuvieron que conversar, ponerse de acuerdo, crear y dar forma a sus ideas.
Lo verdaderamente importante no era el resultado material de cada construcción, sino todo lo que sucedÃa mientras se construÃa.
Hubo escucha, diálogo, creatividad, preguntas, risas, diferencias de opinión y nuevas maneras de comprender una misma realidad.
Personas de distintas generaciones, paÃses y experiencias profesionales trabajaron juntas para imaginar qué necesita una escuela en la que todos puedan participar y sentirse parte.
Al final, las creaciones se encontraron para formar una arquitectura común.

Y quizá ahà estuvo una de las enseñanzas más bonitas de la jornada: cada aportación tenÃa sentido por sà misma, pero adquirÃa una dimensión nueva al relacionarse con las demás.
Asà ocurre también con la inclusión. No depende de una única estrategia, de una sola persona ni de una decisión aislada. Necesita una comunidad que piense, dialogue y actúe de manera compartida.
El valor de detenernos, escucharnos y cuidar lo que hacemos.
3º. El tercer dÃa nos permitió continuar el trabajo conjunto, recoger las impresiones del encuentro y reflexionar sobre los próximos pasos.Â
Nos llevamos nuevas ideas, propuestas de mejora y la satisfacción de comprobar que, pese a nuestras diferencias culturales y profesionales, compartimos preocupaciones profundamente humanas.
¿Cómo podemos acompañar mejor a la infancia? ¿Cómo crear entornos seguros y respetuosos? ¿Cómo hacer que las familias se sientan parte de la escuela? ¿Cómo cuidar a quienes educan? ¿Cómo saber si nuestras prácticas están favoreciendo realmente la inclusión?
Son preguntas que no siempre tienen respuestas inmediatas. Y precisamente por eso merece la pena seguir haciéndolas juntos.
Porque transformar la educación no deberÃa significar añadir más exigencias a profesionales que ya afrontan numerosos desafÃos. También debe significar encontrar espacios para detenerse, comprender, compartir y recuperar el sentido de lo que hacemos.
Cuidar la educación implica cuidar a las personas que la hacen posible.
Seguimos construyendo: nuestro horizonte es 2028.Â
El encuentro de GSD Las Artes no representa un punto de llegada, sino una nueva etapa del camino.
Hasta mayo de 2028 seguiremos desarrollando el manual, avanzando en la formación de educadores, fortaleciendo las propuestas de participación familiar y trabajando en herramientas que permitan evaluar y mejorar nuestras prácticas.
Los próximos encuentros internacionales nos ayudarán a contrastar resultados, incorporar nuevas perspectivas y dar coherencia al conjunto del proyecto.
Nuestro deseo es que todo este esfuerzo compartido se traduzca en recursos verdaderamente útiles para las escuelas infantiles, que ayuden a fortalecer las competencias profesionales, mejorar la participación de las familias y consolidar culturas educativas cada vez más inclusivas.
Sabemos que todavÃa queda mucho trabajo por delante. También sabemos que los cambios importantes necesitan tiempo, compromiso y colaboración.
Pero estos tres dÃas nos han recordado algo esencial: cuando personas diferentes se reúnen con la voluntad de comprenderse y construir juntas, la educación se llena de posibilidades.
Porque una escuela inclusiva no es aquella en la que todos tienen que ser iguales para pertenecer. Es aquella que aprende a transformarse para que cada persona pueda encontrar su lugar.
Y quizá esa sea la arquitectura más hermosa que podemos construir: una escuela sostenida por los vÃnculos, abierta a la diversidad y comprometida con el cuidado de cada vida que comienza.Â
Seguimos caminando. Seguimos aprendiendo. Seguimos construyendo juntos.
Información del proyectoÂ
· TÃtulo: Creación de un modelo inclusivo de educación y atención a la primera infancia.Â
· Programa: Erasmus+ KA220.Â
· Duración: 30 meses, del 16 de noviembre de 2025 al 15 de mayo de 2028.Â
· Agencia nacional: Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE).
· Entidades participantes: GSD, ULNA (Noruega), Vrtec Galjevica (Eslovenia) y Fundación Montemadrid (España).Â
· Contribución de GSD Las Artes: WP3 — Formación de educadores y desarrollo de capacidades: La Arquitectura del Docente Inclusivo.Â
Proyecto cofinanciado por la Unión Europea.







