6 de marzo 2024. Juan José Martínez. GSD Las Rozas

LA ENSEÑANZA DEL AHORA EN EL AULA DEL FUTURO. UN RELATO

En julio de 2022 el Colegio Gredos San Diego Las Rozas recibe una financiación del Ayto. de Las Rozas con la cual debe poner en marcha un aula especial, que se llamará posteriormente Aula del futuro. El lugar donde se ubicará está decidido, y se piensa, lógicamente, en redistribuir los muebles necesarios: mesas y asientos, pizarras…

Sin embargo, quedaba decidir el enfoque pedagógico que se iba a dar a ese lugar, o, lo que es lo mismo, qué líneas de trabajo propondrían los profesores a sus alumnos cuando les tocara disfrutar de esa dotación. 

La Dirección del Centro plantea una idea en consonancia con las tendencias pedagógicas actuales: en el aula se trabajarán los procesos, se buscará que el alumnado diseñe un producto que le resulte atractivo y le proporcione un aprendizaje muy significativo, que mejore su capacidad de persuasión comunicativa.

Si hay algo que motive especialmente al alumnado, actual e integrado en la sociedad del siglo XXI, es el uso de las nuevas tecnologías. Por ello, esta aula especial será un taller de producción audiovisual donde se podrán generar contenidos de radio y televisión, podcasts, vídeos educativos, experimentos de creación o simples grabaciones de presentaciones orales, entrevistas o debates. Un proyecto específico ha puesto en marcha todas estas experiencias de aprendizaje. Se le ha llamado La incubadora de ideas: educando hacia el futuro.

Por otro lado, la profesión nos enseña que también el debate es una de las actividades más motivadoras para el alumnado, tanto en Educación Primaria como en Secundaria. El Aula del futuro funcionará como un lugar especial donde practicarlo. Allí, los alumnos pueden aprender a argumentar y defender sus ideas de manera clara y justificada, mientras escuchan y respetan las opiniones de sus compañeros, lo que también implica mejorar la tolerancia hacia los demás y la autoestima. Su proyecto se llama: Ver, oír y debatir.

Con estos horizontes claros, el diseño interior del espacio precisa ser suficientemente atractivo y diferente. Al pisar el aula, el estudiante se adentra en un lugar ignoto que, ante todo, potencia su participación y creatividad. ¿Cómo es?

Distinto, lo cual no significa estridente. Dependiendo de su percepción y sensibilidad, a cada individuo le va a llamar más la atención una grada imponente, mesas altas y taburetes o mesas bajas y pufs, una instalación con croma, otra con telepronter, micrófonos, una gran pantalla…Si mira al suelo, también entra en un espacio diferenciado, pisa algo cálido, laminado. Si mira al techo, las placas son diferentes, coloridas. Las paredes prescinden del frío azulejo y lucen pintadas.

Todo está pensado y preparado para lo que se pretendía: proporcionar un espacio y unos objetivos que se vinculen y que potencien el trabajo y la creatividad, el debate y la cooperación, la puesta en común y la reflexión. El alumnado no puede desentenderse con unas condiciones tan sugerentes.

¿Y cómo es entonces una sesión? ¿Funciona la totalidad de lo proyectado?

No hay una clase tipo. No son los mismos objetivos en Primaria, en la ESO, en el IB o en el Bachillerato nacional. El Aula se ha puesto en marcha y se han generado muchas horas de grabación, muchos productos, mucho intercambio de ideas y opiniones, y, lo más importante, unas expectativas nuevas.

Al abrir la puerta del Aula de Futuro, con alumnos en su interior, se observa una gran actividad y distintos focos de atención: unos chicos en una mesa alta discutiendo un diseño, el profesor explicando en la grada a un grupo con ayuda de una pantalla, dos chicas preparando el telepronter… Otro día en que nos asomemos seremos testigos de la labor de documentación previa al debate, la discusión en grupos de trabajo. En otro momento, el debate en sí, con sus tiempos y espacios definidos y con la emoción de la palabra cruzada.

Con todo, nos puede surgir una última inquietud al pensar si lo ideal sería que todas las aulas fuesen aulas del futuro. La respuesta es no, porque estamos en el presente. El Aula del Futuro, algunas aulas del futuro, deben servir para la realización de esos proyectos especiales, de esos productos audiovisuales concretos, en momentos concretos, de esos debates muy preparados y estructurados, que saquen al alumnado de su lugar y trabajo cotidiano. Puede servir también como revulsivo para ir convirtiendo las aulas ordinarias en espacios más confortables y versátiles. Incluso podría servir como aliciente del profesorado para la renovación de sus metodologías y la selección de ciertas formaciones futuras.

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