La investigación científica está ayudando a comprender mejor cómo aprenden las personas, qué papel desempeñan la memoria y la atención y por qué muchas de las ideas más extendidas sobre educación no siempre coinciden con la evidencia. GSD Cooperativa inicia una apuesta estratégica por incorporar este conocimiento a la formación de sus equipos docentes y a la mejora de la práctica educativa.
Madrid. Valdebebas. 10 de junio de 2026. ¿Qué significa realmente aprender? ¿Por qué olvidamos gran parte de lo que estudiamos? ¿Cómo pueden los docentes distinguir entre una práctica educativa eficaz y una simple intuición? Estas son algunas de las preguntas que hoy intenta responder la ciencia del aprendizaje, una disciplina que en los últimos años ha cobrado una relevancia creciente en el ámbito educativo.
Pocos divulgadores han contribuido tanto a acercar este conocimiento a docentes y familias como Héctor Ruiz Martín. Investigador, profesor universitario y especialista en psicología cognitiva, de la memoria y el aprendizaje, ha dedicado gran parte de su trayectoria a estudiar cómo aprende el cerebro y cómo ese conocimiento puede ayudar a mejorar la educación.
Actualmente, Ruiz es profesor e investigador en la Universitat Politècnica de Catalunya y en la Universidad Autónoma de Madrid, además de dirigir la International Science Teaching Foundation. Es autor de obras de referencia como ‘¿Cómo aprendemos?’, ‘Edumitos’ o ‘¿Cómo aprendemos a leer?’, libros que han contribuido a desmontar algunas creencias muy arraigadas sobre el aprendizaje y a divulgar los hallazgos más relevantes de la investigación educativa.
La reflexión sobre estas cuestiones constituye también el punto de partida de la apuesta estratégica que GSD Cooperativa ha decidido emprender para avanzar hacia una educación cada vez más guiada e informada por la evidencia científica. La reciente participación de Héctor Ruiz Martín en una jornada formativa celebrada en GSD Valdebebas ha servido para inaugurar una línea de trabajo que tendrá continuidad durante los próximos meses con la formación específica de los responsables pedagógicos de los centros de la cooperativa.
Aprender es luchar contra el olvido
Para Ruiz Martín, la ciencia no sustituye el criterio profesional de los docentes, pero sí puede ayudar a fundamentar mejor las decisiones educativas. “La ciencia puede aportar información muy valiosa para fundamentar mejor las decisiones que tomamos sobre cómo enseñamos. Pero esas decisiones no las toma la ciencia, sino los profesionales de la educación, que deben considerar también su contexto y otros aspectos relevantes”, explica.
Durante décadas, la educación ha convivido con metodologías, tendencias y propuestas de innovación que, en muchos casos, se han extendido sin haber sido sometidas a una validación rigurosa. Según el investigador, una parte importante de las decisiones educativas se han apoyado tradicionalmente en intuiciones, experiencias personales o explicaciones plausibles, pero no necesariamente contrastadas mediante el método científico. Por ello, defiende que la investigación educativa debe convertirse en una herramienta habitual para orientar los procesos de mejora y de innovación.
Una de las ideas más conocidas de Ruiz Martín es que “aprender es luchar contra el olvido”. Detrás de esta afirmación se encuentra una realidad que la investigación lleva décadas demostrando. El aprendizaje no consiste únicamente en comprender una información en un momento determinado o en superar un examen, sino en conseguir que ese conocimiento permanezca disponible con el paso del tiempo.
“Tan pronto como hemos aprendido algo, ya hemos empezado a olvidarlo”, recuerda el investigador. Sin embargo, matiza que el olvido no es necesariamente un enemigo. De hecho, constituye una parte esencial del funcionamiento de la memoria y contribuye a que las personas puedan abstraer, razonar y transferir conocimientos a nuevas situaciones.
Esta visión también obliga a revisar algunas ideas muy extendidas sobre la memoria. Lejos de ser un simple almacén de datos, la memoria es la capacidad que permite aprender conceptos, habilidades, valores, hábitos o procedimientos. En definitiva, es la base sobre la que se construye nuestra comprensión del mundo.
En un contexto marcado por la omnipresencia de las pantallas y las distracciones digitales, la atención se ha convertido además en uno de los grandes desafíos educativos. Ruiz Martín considera que el problema no es que las personas hayan perdido capacidad de atención, sino que hoy se enfrentan a un entorno mucho más exigente y lleno de estímulos que compiten constantemente por ella. Aprender a gestionar consciente y deliberadamente ese entorno será, en su opinión, una de las competencias fundamentales de los próximos años.
Una educación guiada por la evidencia
La investigación también pone el foco sobre un aspecto que a menudo pasa desapercibido. Los docentes, como cualquier otro profesional, están expuestos a sesgos cognitivos que pueden dificultar la evaluación objetiva de sus propias prácticas. La experiencia resulta extraordinariamente valiosa para generar hipótesis y detectar problemas, pero no siempre es suficiente para determinar con precisión qué funciona y qué no.
Por ello, Ruiz Martín defiende la necesidad de complementar la experiencia profesional con datos y evidencias. Cuando las decisiones se apoyan exclusivamente en percepciones personales, aumenta el riesgo de interpretar la realidad de forma sesgada y de mantener prácticas cuya eficacia real nunca ha sido comprobada.
La proliferación constante de metodologías, tendencias y supuestas soluciones innovadoras encuentra precisamente ahí parte de su explicación. El deseo de mejorar la educación y de resolver problemas reales hace que muchos profesionales busquen nuevas respuestas. Sin embargo, el investigador advierte de que las buenas intenciones no bastan por sí solas y de que la educación debe mostrarse especialmente prudente ante las recetas milagrosas y las promesas de resultados inmediatos.
La ciencia, reconoce, tiene poco de espectáculo. No ofrece soluciones mágicas ni transformaciones instantáneas. Su avance es más lento y menos llamativo. Pero precisamente por eso resulta más fiable. Sus conclusiones se apoyan en evidencias obtenidas mediante procedimientos rigurosos, contrastados y sometidos a revisión constante.
La iniciativa puesta en marcha por GSD Cooperativa se enmarca precisamente en esta visión. Durante las próximas semanas, los responsables pedagógicos de sus centros iniciarán un programa formativo diseñado por el propio Héctor Ruiz Martín para profundizar en lo que la ciencia sabe actualmente sobre el aprendizaje y explorar cómo trasladar ese conocimiento a la práctica educativa diaria.
Para el investigador, se trata de un paso especialmente relevante en un sector que históricamente ha incorporado con dificultad la información científica a sus procesos de mejora.
“La educación es todavía hoy uno de los pocos sectores en los que apenas se ha tomado la ciencia en consideración a la hora de fundamentar las decisiones que se toman. por eso no puedo más que felicitar a GSD Cooperativa por esta iniciativa y animarlos en un camino que puede ayudarles a acercarse más que nunca a sus objetivos como institución educativa”, señala.
Más allá de metodologías concretas o tendencias pasajeras, la gran pregunta sigue siendo la misma. Cómo conseguir que aquello que un alumno comprende hoy siga formando parte de su conocimiento mañana. Y la ciencia del aprendizaje parece estar ofreciendo, por fin, algunas respuestas sólidas para intentarlo.




