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GSD refuerza su apuesta por la lectura con un proyecto basado en la evidencia científica

GSD Educación da un nuevo paso en su fomento de la comprensión lectora junto con Héctor Ruiz, poniendo en marcha en sus 10 colegios ‘Enseñar a Leer con Ciencia’, una iniciativa que comienza en Infantil y primeros cursos de Primaria para revisar las prácticas de enseñanza de la lectura a partir de la investigación científica, formar al profesorado y medir su impacto sobre el aprendizaje.

Madrid. 29 de septiembre de 2026. Los últimos resultados de PISA han vuelto a situar la competencia lectora entre los grandes retos del sistema educativo. Pero las dificultades que se observan a los 15 años comienzan a construirse mucho antes. Con esa mirada puesta en los primeros aprendizajes, GSD Cooperativa ha iniciado Enseñar a Leer con Ciencia, un proyecto desarrollado junto al investigador y especialista en psicología cognitiva del aprendizaje Héctor Ruiz Martín que se desplegará durante los próximos tres cursos.

La iniciativa forma parte de la apuesta de GSD por avanzar hacia una educación guiada por la evidencia científica y pone el foco inicialmente en Educación Infantil y los primeros cursos de Primaria, el periodo en el que se desarrollan las habilidades prelectoras y lectoras que permitirán posteriormente al alumnado pasar de aprender a leer a aprender leyendo.

El proyecto fue presentado al profesorado de segundo ciclo de Infantil de los centros GSD en un encuentro celebrado en el Colegio GSD Las Rozas, que abrió una nueva fase de la colaboración con Ruiz Martín. El objetivo no es implantar un método cerrado ni sustituir las prácticas que ya funcionan en las aulas, sino analizarlas, contrastarlas con el conocimiento científico disponible y construir progresivamente un marco común para la enseñanza de la lectura en los colegios de la cooperativa.

Conocer primero qué ocurre en las aulas

El punto de partida será precisamente la evidencia generada dentro de los propios centros. Más de 150 docentes de segundo ciclo de Infantil han participado ya en un cuestionario para conocer sus conocimientos y creencias sobre el aprendizaje de la lectura. El proceso se ha completado con mesas de trabajo con responsables de Infantil y Primaria y docentes del área de Lengua, en las que se han analizado métodos, actividades y materiales utilizados actualmente.

Paralelamente, alumnado de primero y cuarto de Primaria está realizando pruebas individuales que permitirán conocer el grado de desarrollo de diferentes habilidades lectoras y prelectoras. A partir de ese diagnóstico, GSD Educación podrá identificar necesidades de formación, revisar prácticas y establecer objetivos que permitan posteriormente comprobar el impacto de las actuaciones desarrolladas.

Para Gustavo Pita, director de Educación de GSD Cooperativa, uno de los objetivos es precisamente evitar que la educación basada en evidencias se quede en una declaración de intenciones. “Queremos que esta frase, este eslogan, evidencia científica, no sean palabras bonitas que se queden ahí en el aire”, señaló. “Hay todo un conjunto de conocimientos que tiene ya certezas consolidadas acerca de qué prácticas, qué vías y qué propuestas mejoran el progreso del aprendizaje de la lectura de los alumnos”.

El proyecto pretende trasladar ese conocimiento a prácticas reales de aula y, al mismo tiempo, medir su evolución. Esa evaluación permitirá conocer el impacto de las actuaciones y detectar precozmente a quienes comiencen a presentar dificultades para intervenir antes de que el retraso lector pueda generar frustración o una percepción de incapacidad.

“La manera de enseñar a leer importa”

Durante la presentación, Héctor Ruiz Martín defendió la necesidad de acercar a los docentes décadas de investigación sobre cómo se aprende a leer que, a su juicio, todavía no han llegado suficientemente a la práctica educativa.

“La manera de enseñar a leer importa. No vale todo”, señaló Ruiz Martín. Aprender a leer, recordó, no es un proceso natural y espontáneo como aprender a hablar. La lectoescritura requiere enseñanza, aprendizaje y práctica, y la investigación permite conocer qué actuaciones ofrecen mayores probabilidades de que todos los niños alcancen una competencia lectora adecuada.

Ruiz Martín quiso alejar también el proyecto de cualquier intento de imponer recetas al profesorado. “Yo no vengo a deciros lo que tenéis que hacer y lo que tenéis que dejar de hacer”, afirmó. Su función, explicó, consiste en acercar a los docentes un marco conceptual y conocimientos procedentes de la investigación que complementen su experiencia y les permitan tomar decisiones mejor informadas.

José Luis Miranda, Presidente de GSD Cooperativa, destacó que la formación permanente y la evidencia científica deben servir para fortalecer el trabajo que ya realizan los docentes y dotar a los centros de un marco compartido, sin renunciar a la individualización de la enseñanza.

“La evidencia científica es la que está fundamentando nuestra práctica educativa. Queremos que nuestros profesores reciban estos conocimientos para poder actuar mejor y dar un mejor servicio a las familias”, afirmó Miranda. Una apuesta que, añadió, parte de la necesidad de seguir aprendiendo y revisando la propia práctica profesional.

Actuar antes de que aparezcan las dificultades

El planteamiento cobra especial relevancia ante los resultados de las evaluaciones internacionales. Ruiz Martín fue prudente a la hora de atribuir a una única causa las dificultades de comprensión lectora que reflejan estudios como PISA y recordó que intervienen múltiples factores. Sin embargo, desde el ámbito específico de la enseñanza de la lectura sostuvo que “hay margen para mejorar” y que hacerlo constituye una de las variables sobre las que la escuela sí puede actuar.

También Pita sitúa ahí una de las razones para actuar desde las primeras etapas. “Tenemos ahora mismo resultados como los de PISA, que están midiendo la lectura o habilidades cognitivas relacionadas con la lectura en chicos y chicas de 15 años. Entonces, evidentemente, hay un trabajo que hacer. No todo lo podemos culpar a las pantallas o a cuestiones socioculturales”, explicó. Para el director de Educación de GSD, existe también “margen de mejora en cómo enseñamos a leer y a escribir en esos primeros años”.

De ahí que una de las consecuencias prácticas del proyecto sea reforzar la detección temprana. Ruiz Martín cuestionó la idea de que ante determinadas dificultades sea suficiente esperar a que el niño madure. Las oportunidades de aprendizaje y la intervención educativa son determinantes y, cuando un alumno necesita ayuda, defendió, “la necesita cuanto antes”.

Enseñar a Leer con Ciencia se desarrollará durante tres cursos y avanzará a partir de los datos que vaya generando. Para GSD, el objetivo final no es incorporar una nueva etiqueta metodológica, sino conseguir que investigación, experiencia docente y evaluación dialoguen de manera sistemática para mejorar el aprendizaje real de sus alumnos.

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